La caída de Ícaro

En el mito griego, Ícaro no cae por ignorancia. Cae por exceso. Su padre, Dédalo, le advierte con claridad: no volar demasiado bajo, para que el mar no moje las alas; ni demasiado alto, para que el sol no derrita la cera. Ícaro escucha… pero no registra. Se eleva, se acerca al sol y cae.